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Voluntarios preparados

Si de repente, en las salas de oncología pediátrica del Hospital Niños Jesús, 12 de Octubre y Gregorio Marañón, desaparecieran los fines de semana, La Sonrisa del Sol,  muchos niños y jóvenes enfermos notarían el temporal mucho más fuerte .
Pero para que nuestros voluntarios dediquen su tiempo, su vitalidad, su energía , su valor y su cariño a nuestros campeones, deben de prepararse BIEN!!!  y por ello la Fundación organiza, de manera recurrente, talleres diversos de formación, como el que se celebra hoy día 14 de marzo sobre  
Nociones Básicas Psicosanitarias.
Será de 18.00 a 21.00h en la sede de la Fundación Blas Méndez Ponce, y contará con la colaboración experta de profesionales que colaboran con nosotros:
Dra. Blanca Herrero, tratará los aspectos médico-sanitarios; Blanca Montero, nuestra Blanca de la “Funda” realizará una revisión de todo lo que hay que tener en cuenta en el hospital, en cuanto a higiene, bienestar, etc; y Rocío Rodríguez, psicóloga y ex-voluntaria de la Sonrisa del Sol, desarrollará contenidos relacionados con la vertiente psicológica y de comunicación.
Y de nuevo por ellos, por nuestros valientes, que necesitan lo mejor de nosotros!!!
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VIAJE INTERIOR

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El despertador sonó a las siete de la mañana, aunque hacía más de una hora que ya me había desvelado. La noche fue larga y tensa. Era mi primer viaje con la fundación y aunque me sabía preparado  para trabajar como enfermero, con las dificultades que mi profesión me exigía, me sentía como un niño perdido pensando en los días que venían por delante.  Después de prepararme y tener todo a punto me dirigí hacia la fundación con el alma en un puño. Allí me recibieron con la mayor de las alegrías y con las emociones a flor de piel. Un barullo de idas y venidas para prepararlo todo. Una preparación que como un rompecabezas iba ajustando de forma compacta todas las piezas para que todo saliera bien. Las fichas de los niños, la medicación que necesitábamos, los posibles problemas que podíamos tener, las facilidades, las dificultades, toda la logística preparada y pensada por unas personas que no dejaban en ningún momento de sonreír y de abrazarse, y en medio de todo eso me encontraba yo.

Así sin esperarlo empezaron a llegar los niños. Algunos casi que más alborozados que nosotros otros tímidos y temerosos como yo pensando donde se habían metido. Me fui presentando a todos los padres cuyos niños  habían asignado a mi cuidado. Intentando darles toda la confianza y profesionalidad que sentía en ese momento, para que nunca dudaran que sus hijos estaban a buen recaudo. En ese momento como por ciencia infusa entro en mi todo lo que llevaba atesorado en mi preparación como enfermero. Una paz llena de alegría empezó a ser compañera de mi viaje, tanto exterior como interior. Esos niños estaban a mi cuidado y con una firmeza que jamás creí tener, supe que todo iba a salir bien. Todo lo que me rodeaba era alegría y buenos propósitos y sentí que mis compañeros de viaje jamás me dejarían solo, que éramos un grupo compacto, que desde ese primer momento adultos y niños estábamos unidos por un lazo invisible, que no había jerarquía, que allí solo mandaba el amor a lo que se hacía, amor a esos niños, que la alegría era nuestro equipaje, que la confianza la compañera de habitación, que la felicidad de esos niños nuestro propósito.

Así empezó mi viaje interior con la fundación Blas Méndez Ponce. Un viaje llenos de recuerdos imborrables en donde cada uno de ellos está lleno de amor y gratitud hacia todos los que la conforman. Jamás me dieron más sin pedir nada a cambio. Ver como esos niños llegaban tímidos y con temor por la separación de sus padres y ver como día a día se iban abriendo como la más bella flor. De pedir con una mirada casi llorosa que se les protegiera a ser ellos los que protegían a los más necesitados. Unos niños que se iban transformando en unos pequeños hombrecitos llenos de valor y coraje. Unos niños que participaban y hacían participe de todas las emociones, que como una corriente eléctrica, corría por todos nosotros. Poco a poco, pasito a pasito de formar un grupo pasábamos a ser uno solo. A veces me hacían sentir que más que cuidarlos me cuidaban ellos a mí.

De superación y valentía están mis recuerdos plagados, de rostros de niños se llena mi mente cuando cierro los ojos, de momentos inolvidables y de risas esta mi corazón desbordado. Este ha sido mi pequeño paso dentro de tan grande fundación. Donde un granito de arena forma la más bella playa.

Actividades donde cada día se ponía a prueba la voluntad férrea de una fundación por llenar de felicidad a niños, padres, y voluntarios. Actividades llenas de risas y de momentos que te rompían el corazón al ver como esos pequeños se esforzaban por proteger y llenar de felicidad a otros niños y te hacían ver el bien que les hacia el estar fuera del amparo de sus padres para pasar ellos a ser los protectores llenos de paciencia y cariño incondicional. Eso mejor que nadie lo sabían Diego y Javi, no puedo remediar llenar mis ojos de lágrimas cuando os recuerdos apoyados uno en el otro para participar en todo aquello que se proponía. Cuanta confianza absoluta y cuanto dar sin medida, lo que aprendí con vosotros no se me olvidara nunca, ni los momentos tan especiales en los que me hicisteis partícipe. Más que vuestro cuidador fui vuestro amigo de risas y confidencias, de alegrías y dolores, aun siendo tan pequeños cuanto sabíais.

Y así paso a paso hasta llegar el día del regreso. Un regreso llenos de canciones y juegos en los que confirmábamos nuestro mutuo amor conseguido. Luego las despedidas llenas de abrazos y sonrisas en las que nos prometíamos volvernos a ver. Habíamos formado una gran familia y sabíamos que eso era indestructible. Más allá de nuestra vida estaban esos recuerdos llenos de unos rostros con enormes sonrisas y unos ojos cuajados de lágrimas por la despedida. Promesas de futuros encuentros eran nuestros adioses y así poco a poco nos íbamos quedando solos pero si algo teníamos claro es que eso no era verdad, que ya jamás estaríamos solos, que esos días transcurridos formarían parte de nuestra vida, guardados en un rinconcito de nuestro corazón para siempre jamás.

 

           DIEGO, enfermero de Oncología. Hospital Niño Jesús

 

Me capturó una sonrisa

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Eso hago: capturar cada una de las sonrisas que sé que están, sí, porque hay una gran sonrisa oculta en cada uno de los niños enfermos, y eso les hace invisibles, pero a la vez tan visibles….

¿Qué podemos hacer para que todos ellos tengan la vida alegre que deseamos, para recuperar sus sonrisas, sus ganas de luchar y de sacar fuera los miedos y la rabia q acompañan a su enfermedad?

Estas son las preguntas que me llevaron -y me llevan- a inventar y crear con ellos y sus familias, con los sanitarios y con otros muchos que piensan como nosotros… LA SONRISA DEL SOL.

 

Y tiempo después aquí seguimos, compartiendo las tardes de sábados y domingos en las plantas de oncohematologia del hospital 12 de Octubre, del Gregorio Marañon y del Niño Jesús. Seguimos invitando a los niños y a sus familias a hacer creaciones nuevas, a reir, a soñar, a pasear por el pasillo riendo y a escuchar cómo misteriosamente acaba riendo también el niño que antes estaba enfadado porque se quedaba ingresado el fin de semana.

Desde LA SONRISA DEL SOL  intentamos que los padres y los cuidadores aprovechen nuestra presencia para pasear un rato, tomar un café, hacer una llamada de teléfono, o compartir un tiempo con el resto de personas que habitan las tardes del hospital.Contamos, siempre, con un gran equipo de sanitarios que se interesa porque los niños pasen las tardes de forma activa y divertida, sin dejar de crecer y de desarrollarse como personas. Les ofrecemos nuestra compañia y ganas de hacer cosas, junto con el grupo de jóvenes voluntarios que hace posible todo lo que cuento. Son mas de cuarenta, y están siempre al pie de cañón,  ofreciendo su tiempo, sus recursos y su inagotable ilusión.

Me capturó cada una de las sonrisas que todo este trabajo provoca. Son ya más de mil las que tengo, y espero seguir capturando muchas más.

Me siento afortunada de ser yo la persona que coordina a este grupo de jóvenes que comparten tanto y me cuentan tantas experiencias,  y de poder escuchar cuánto significa para los padres el contar con la presencia de todos los voluntarios.

 Es inexplicable lo que sentimos al poder dar las buenas noches a cada uno de estos chavales, arroparles y esperar a ver amanecer de nuevo en la habitacion de al lado, escuchándoles corretear por el pasillo, con esa  inolvidable energía que nos invade en cada actividad extrahoapitalaria que hacemos con ellos.

Para todos los voluntarios de la Fundación, tanto de actividades de dentro como de fuera del hospital, va este mensaje de agradecimiento…

GRACIAS, POR SER UNO DE LOS PILARES FUNDAMENTALES DE LA FUNDA: SOIS MUY ESPECIALES, Y VUESTRO TRABAJO ES INMEJORABLE.

¡¡FELIZ DIA DEL VOLUNTARIO!!